El contenido generado por el usuario no es el negocio esperado. Los anunciantes determinarán qué producir y a quién dirigirlo.

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El contenido generado por los usuarios de la red parecía destinado a convertirse hace dos años en la solución para crear nuevos medios de comunicación, y un sinfín de nuevos modelos de negocio. Va pasando el tiempo, y éste tecnomito al igual que tantos otros se va diluyendo poco a poco... YouTube es donde se ve aproximadamente la mitad de todos los vídeos online. El cambio que la plataforma está experimentando es gradual, y perceptible sólo para quien está atento. Pero a juzgar por el creciente número de empresas de contenidos, como la CBS que ofrecen sus programas a través de YouTube, el posicionamiento de la plataforma está cambiando. Y cambia hacia convertirse cada vez más en una plataforma tecnológica multimedia que compite con las redes de televisiones online y webs corporativas de cadenas de televisión. El hecho de que YouTube no haya sabido o podido todavía dar con un modelo de negocio para sus toneladas de vídeos 'caseros' es uno de los lastres del contenido generado por el usuario: no se sabe cómo hacer negocio con él. En su lugar, YouTube se está convirtiendo en una pieza más de la gigantesca batalla por captar la atencion de los espectadores. Y cuando hablamos de espectadores hablamos de contenidos profesionales. Estoy convencido de que los grandes grupos mediáticos cada vez pondrán y 'emitirán más contenido a través de YouTube. Contenidos producidos a medida para Youtube: series, películas, etc. o bien contenidos emitidos por TV y además por YouTube.  Al fín y al cabo el espectador está online en cualquier caso, y YouTube es un 'escaparate' con una marca conocidísima y ya posicionada. Una de las consecuencias más interesantes de todo lo que está ocurriendo es una nueva tendencia: el futuro del vídeo no estará determinado por las productoras ni por el público, sino por los anunciantes. Es decir, las empresas que quieren vender algo, y su publicidad determinarán los contenidos a producir y a quién van dirigidos. Y es muy posible que esta tendencia no afecte sólo al vídeo sino a cualquier tipo de contenido en Internet. En mi opinión el fenómeno del 'contenido generado por el usuario' es de momento -y probablemente seguirá siéndolo- poco más que un fenómeno cultural, y el caso de los vídeos es el exponente más claro de ello.

Redes Sociales: ¡¡¡ Enseñarme la pasta !!!

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=cVGugZNejKQ] Hace tiempo que el supuesto 'modelo de negocio' de las redes sociales me llama la atención. Especialmente porque su valoración creo que es un caso más de 'burbuja- mental-mediática-2001-aqui-estamos-una-vez-más'. Recordemos el último post en LastInfoo sobre comunicación corporativa, y todo el analisis que recopilamos sobre este tema desde hace tiempo. Vamos a razonarlo una vez más, con otras palabras. Lo que crea valor en la Red es la intencionalidad de el usuario. En Google se trata casi siempre de buscar información para hacer una compra. En portales financieros buscamos la última cotización de algún valor. Amazon es ya un portal de contenidos, y tiene una 'tienda pegada' que le viene de perlas, y otros muchos casos de portales que 'responden' a una necesidad específica que implica gasto. La mayor parte del negocio de Google proviene de consultas relacionadas con viajes, compras diversas, y servicios financieros. ¿Porqué? porque la mayoría de las personas que consulta alguno de estos grupos hace clic en la publicidad relacionada que vende Google. La gente busca 'hotel en Barcelona' y gracias a Google llega a una web en la que puede hacer una reserva. Ese es el negocio que genera directamente en el propio buscador o en su red de afiliados. ¿Qué buscan en cambio los que se conectan a Facebook? Sin duda mejor que no busquen publicidad o enlaces para comprar algo: haciendo pruebas con varios perfiles en inglés y en español veo anuncios muy poco adaptados a lo que he publicado. La mayor parte de ellos corresponden a lo que llaman 'campañas de rotación'. Anuncios 'café para todos', con un CPM de 0,10-0,15 euros (si llega). De momento muy mal como soporte publicitario, mejor sin duda para construir y recuperar redes de amigos. ¿Pero dónde está entonces el negocio?. ¿Qué hay de Digg, o en el caso español de Menéame o Fresqui? Tienen enormes audiencias de chavales más menos cabreados... no parece el sitio más adecuado para anunciarse para muchas empresas. Además, los lectores no parecen ser muy favorables a la publicidad. Por si fuera poco son portales de noticias: los usuarios que acceden a ellos no buscan comprar, sino información. ¿YouTube? busco 'crisis financiera' y en el resultado de la consulta veo un 'rascacielos' de adwords se empresas de seguros y prestamistas. Pero al ver un vídeo en concreto no aparece la publicidad... ¿qué ha sido de todos aquellos anuncios que íban a mostrarse al reproducir vídeos?. Dijeron que 'YouTube ya nunca sería el mismo', y el problema es que sigue siendo exactamente el mismo: un repositorio de vídeos sin contexto. Y no soy precísamente el único que no ve el negocio en un servicio así. Y ahí está Twitter. Respecto de sus posibilidades como herramienta publicitaria mejor ni hablamos. El concepto que implica de volver al 'tam tam comunicativo' está muy bien para quien le guste 'telegrafiar' su vida en directo. Sería desde luego más interesante y romántico aprender código morse, ya puestos a enviar telegramas en tiempo real es lo suyo. Cosas más raras se están viendo: hay empresas que ofrecen Twitter como servicio de comunicación corporativa. Sin comentarios. El denominador común de todos estos sites (y muchos otros) es dar utilidad a los usuarios. Ofrecen un valor aprovechado por millones de personas, y en eso se basa su popularidad (aunque habrá que ver dentro de 1-2 años qué parte es moda y qué parte utilidad real). Pero la pregunta clave es: ¿Cual es la intencionalidad de sus usuarios? ¿Cuantas reservas de hotel quieren hacer los que hacen login en Facebook? ¿Cuantos coches quieren comprar los que votan noticias en Menéame? ¿Quién tiene ganas de tomar una decisión de compra basada en mensajes telegráficos? ¿Cuantas campañas de ventas o marcas se pueden construir insertando publicidad en estos sites?. Y ahora la conclusión 'popular' del asunto. Nadie necesita recordarme que algunas personas (mucho más listas y mucho más ricas que yo) han pagado millones por estas redes. En América y en España también. El problema es que como nadie lo explica, todo el asunto recuerda al 2001 cada día más. Y sencillamente no lo entiendo.