Puntos de mira, realidad fragmentada

Publicado en LastInfoo el 5/3/08. En este post hago referencia a la teoría desarrollada por E.Fromm en 'Tener o Ser'. Una teoría social de más de 50 años pero de plena actualidad para explicar la neurosis colectiva que asoma por muchos lugares, y en la cual por cierto las 'infotecnologías' juegan un papel clave.
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En la película 'En el Punto de Mira' se plantea un tema interesante: cómo diferentes historias separadas y contadas por distintos personajes pueden llevarnos a conclusiones sobre la realidad totalmente distintas. La realidad sin embargo es única... ¿o no lo es?. Llevando el asunto al impacto que tienen los medios de comunicación en la vida de las personas, está claro que éste es cada vez más crítico. La realidad, el mundo que nos rodea, se nos cuenta a través de prensa, radio y TV utilizando noticias, titulares y hechos aislados. La realidad aparece como un rompecabezas gigantesco del cual se nos muestran piezas sueltas, y no tenemos la más mínima idea del aspecto general del puzzle. Nos llegan datos por todas partes, y poca o muy poca información de la relación que guardan entre ellos, y menos aún un análisis de qué es lo que podemos esperar del futuro. Por ejemplo: crónicas de asesinatos, matanzas, las vidas de los famosos, o la rotura de ligamentos de un futbolista: todo puede ocupar el mismo espacio de tiempo e incluso tener la misma importancia en un medio que llega a millones de personas. Un político enseñando un papel con una gráfica, 20.000 personas más sin trabajo, y un anuncio de mascarilla de baba de caracol. Datos, e información por todas partes sin un hilo conductor: quizás de ahí la proliferación permanente de especialistas en las materias más diversas y extrañas. Y un síntoma: todos nos consideramos capacitados para hablar de todo: el taxista sobre el rendimiento de la renta fija, el ingeniero sobre la política internacional española, el abogado sobre la utilidad de los ordenadores, o yo mismo sobre los medios de comunicación. Sin embargo pocas personas se paran a pensar y desarrollar una visión propia (acertada o errónea) de la actualidad, del mundo en general. El resto se limita a repetir consignas y reflexiones más o menos ingeniosas que han escuchado en una emisora de radio, o visto por la TV. Los propios medios funcionan como una caja de resonancia entre ellos, y acuñan nuevos conceptos y consignas, que son rápidamente empaquetados y lanzados al público. El suspense y el desasosiego que la película causa no es nada comparado con el impacto que todo este fenómeno mediático provoca en las mentes de las personas. Al focalizarse en noticias, crónicas y morbos diversos, los medios de comunicación ofrecen a menudo una visión fragmentada e inconexa del mundo, de la actualidad en general. Uno de los 'síntomas' de nuestros días que puede guardar relación con todo lo anterior: la sensación en muchas personas de que nadie puede hacer ni cambiar nada, de escepticismo ante casi todo, y de que la vida pasa cada vez más rápido sin tener apenas control sobre ella… 'Paren el mundo, que me bajo' (atribuído a Groucho Marx, entre otros)

Infomanía: ¿El e-mail provoca estrés? ¿y el móvil?

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Sin ninguna duda, o al menos es mi percepción desde hace ya años. Para muestra un artículo reciente en El País: "Angustiados por el e-mail".  La constante supervisión y atención al correo electrónico es una fuente de estrés y ansiedad en el trabajo, y cada vez más en casa. No es rara la proliferación que se está produciendo de servicios de información sobre el estrés, gestión del estrés, y del tiempo de trabajo. Pero llama la atención lo poco que se comenta que el estar 'siempre conectado', ya sea a través del e-mail, de servicios de chat o del móvil, impide la concentración. Impide el 'pensar' en definitiva. También es interesante observar cómo junto al correo electrónico, el uso del móvil ha pasado a ocupar gran cantidad de tiempo. Creo que el verdadero problema es el uso que se hace de estos servicios, o mejor dicho, los momentos en los que se hace uso de ellos. Hace 10 años por ejemplo hubiera resultado impensable tener una reunión de trabajo constantemente interrumpida por un teléfono sonando. O estar comiendo con una persona en un restaurante y no poder hablar más de cinco minutos sin sonar teléfono, o entrar un mail en la PDA. Hace unos años esas interrupciones (provocadas de otra forma) hubieran tenido un nombre: falta de educación. Hoy en cambio es habitual, y de alguna forma todos nos acostumbramos a trabajar de esta forma. Bueno mejor dicho, casi todos. Sabiendo cómo la sociedad se mueve 'a impulsos', o mejor dicho, 'modas'. Y que la que tenemos encima ahora es la que es, no me extrañaría que en el futuro las empresas patrocinen un movimiento de 'responsabilidad ante el estrés' o de 'conectividad responsable'... (el nombre es lo de menos).