La industria del vino y el nuevo modelo económico pendiente

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Muchos proclaman que es necesario un cambio en el 'modelo productivo' hacia la 'sostenibilidad' y otras abstracciones con las que vestir discursos más o menos vacíos. En todas las industrias del país tenemos ejemplos concretos y 'sangrantes' de cosas que mejorar.

Por ejemplo, ¿qué tal empezar por la industria del vino? La industria del vino es una de las más interesantes en el sector consumo: literalmente miles de marcas, fabricantes, millones en marketing, empleos, y subvenciones a todos los niveles, etc.

Todo el mundo o bien bebe vino o sabría dónde comprarlo para regalarlo... Probablemente no exista un producto de consumo -salvo el agua o el pan- tan difundido.

Además de la crisis económica la industria del vino se enfrenta a un descenso en el consumo desde hace años, motivado por diversas tendencias de fondo: la sobreabundancia de marcas y mensajes, lo intimidante del 'hecho enológico', las dietas de adelgazamiento, los horarios de trabajo, los nuevos grupos sociales, etc.

Pues bien, ir hacia una economia más sostenible, productiva y eficiente en este sector podría pasar por:

  • hablar menos del producto y más del consumidor y sus necesidades reales,
  • menos botellas y más packaging,
  • menos marcas y más experiencias de consumo
  • menos tiendas de vino, y más relaciones sociales para disfrutarlo...

Llevar el vino a la noche de copas, convertirlo en 'bebida energética', beberlo mezclado con otras bebidas, hacer que compita con la cerveza en situaciones similares, experimentarlo de todas las formas posibles, utilizarlo como 'materia prima' con la que crear nuevos productos, etc.

En esencia poner al consumidor o comprador de vino en el centro y que se oiga su voz, y no sólo la de los enólogos, expertos, bodegas y autoridades públicas.