Las marcas y la 'perdición' del consumidor
El arbol del conocimiento es la sociedad de la información
Cuanta más gente 'conozca' (o crea que conoce) menos cree, recordemos la historia de la manzana y el 'arbol de conocimiento'. A medida que los consumidores pueden explorar, generar y compartir más y más información, menos va a confiar en mensajes e ideales. Internet juega un papel 'acelerador' de un proceso que comenzó mucho antes.
Los mensajes e 'ideales' son el fundamento tradicional de las marcas. Y el muchas instituciones de hoy en día que más bien parecen basadas en libros de caballería o mitos medievales. Las instituciones están cada vez más desacreditadas, sufren el mismo problema que las marcas: la credibilidad.
Todas las verdades históricas están en cuestión. Por todos lados los hechos y la ficción se mezclan hasta hacerse indistinguibles. Y todo está sujeto a debate a todas horas por todos los medios y en tiempo real. ¿Cómo extrañarse de que la gente ya no quiera intangibles ni historias y se centre en lo inmediato?.
La experiencia es compartir cosas
En cambio las 'experiencias' parecen pegar cada vez más fuerte: probar productos, tocarlos, hablar de ellos, compartirlos, ver cómo se utilizan, etc. todo eso hace las diferencias concretas, las percepciones 'tangibles', y provoca compras.
El problema -una vez más- para las marcas es que la experiencia se produce en el punto de compra, en el lineal del supermercado o en entornos a los que no llegan sus anuncios y claims. Los medios de comunicación (no por casualidad) también pasan por lo suyo: ellos también venden su mercancía empaquetada y en un sólo sabor.
La 'imaginación' contra la 'realidad' ... ¿quien puede más a la hora de tomar una decisión de compra?. Una nueva realidad, basada en las experiencias personales y sociales se está configurando, y se está retransmitiendo en tiempo real por multitud de canales.
Las marcas pueden elegir entre seguir lanzando fuegos artificiales que ya nadie mira, o salir del castillo y empezar a hablar con la gente.