Un producto de éxito para cambiar el mundo
La clave de algo 'rompedor' está en convertirlo en una herramienta para que el público haga algo que ya hace, pero de forma mucho más eficiente. No se me ocurre mejor metáfora para decir lo inconveniente que resulta a cualquier 'emprendedor' intentar cambiar el mundo.
En su lugar debe interesarse por su público objetivo pero con la finalidad de encontrar la forma (la herramienta) que conseguirá hacerle ganar en eficiencia para realizar cualquier trabajo.
Si -como creo- la gente se mete en Internet para resolver un problema o para entretenerse tendríamos:
- Resolver un problema: las herramientas añaden conveniencia a transacciones realizadas offline hasta ese momento.
- Entretenerse: contenidos susceptibles de ser digeridos 'online' para pasar el rato, es decir, en pequeñas pastillas.
Según esta improvisada regla cualquier cosa destinada a cambiar la forma de trabajar o pensar de millones de personas, es decir, cambiar el mundo de forma radical está llamada al fracaso o al menos a tener muchas más complicaciones. Y cualquiera que cumpla con las dos condiciones anteriores lleva ventaja sobre la que no...