Diferenciar un producto por el precio no es una buena idea
Cuando el precio se convierte en el principal mensaje del marketing de una empresa empezamos a minar las oportunidades de ser percibido como único. Pensemos que cualquier competidor tiene acceso a un lápiz. Y con él pueden bajar los precios igual que nosotros, y ahí termina nuestra diferenciación.
Algo parecido ha venido ocurriendo con los Periódicos Online desde que los desarrollamos en LastInfoo hace ya más de tres años. Una especie de 'ecosistema' de empresas se está formando especializadas en este negocio, con estrategias basadas casi siempre en precios más reducidos.
Tal y como dice Michael Porter, reducir precios es insano si la competencia los puede bajar tanto como yo.
Hay algunas excepciones notables, como es el caso de Dell cuando empezó a fabricar PCs y enviarlos a domicilio, para eliminar a los retailers de la cadena de valor. Irónicamente el negocio de Dell ha evolucionado mucho, y ahora su core está en vender grandes lotes a clientes corporativos.
La conclusión interesante es que se puede empezar diferenciándose por el precio, pero si no desarrollamos rápidamente una ventaja estratégica no llegaremos muy lejos.
Si vivimos por el precio, podemos llegar a morir por el precio, en especial en industrias con muchos competidores. Llega un momento que nadie está realmente diferenciado, y se produce el efecto de la 'comoditización' del mercado.